Algo sobre la indianización y las clases medias

Por: Jose Llorenti @JDLlorenti

Los últimos sucesos acaecidos en Bolivia, en referencia a la auto-identificación de las personas como indígenas o pertenecientes a una nación indígena , han tenido un giro abrupto con lo que pasó en el Censo 2012 donde, con un gobierno indígena, y con un mayor empoderamiento económico y político de las élites indígenas y de los pueblos originarios, menos cantidad de personas (porcentual y realmente hablando) negaron pertenecer a un pueblo o nación originaria. Las explicaciones oscilan entre un error en la pregunta censal donde se ruralizaba al indígena y se lo relacionaba a lo ancestral y comunitario campesino y, se olvida su realidad moderna y urbana. Otras respuestas y explicaciones hablan de un desmonoramiento del discurso indigenista en el país y de una adscripción al ser mestizo, sin embargo, ambas +explicaciones son limitadas porque no tocan la fibra ocular del fenómeno de lo indio en el país: la modernidad y el capitalismo, vamos por pasos.

Las cuestionantes irían más o menos así, ¿Cómo se podría explicar el hecho que la mayoría del país se identifique como no pertenenciente a ningún pueblo indígena con un gobierno indígena, a sabiendas que hace tan sólo 10 años era al revés? O ¿Será que el aumento de las clases medias en el país, en los últimos años, influyó para que la gente opte por no denominarse indígena en el Censo? O ¿La disolución de una sociedad de castas/clases con mayor aumento de la movilidad social en el país, creó una nueva generación de personas que consideran que para ascender socialmente deben dejar sus raíces indígenas? ¿Qué papel juega la modernidad o, mejor dicho, modernidades en este fenómeno? ¿Y el capitalismo con tez indígena y popular? Las preguntas son múltiples y en un artículo de esta magnitud no es posible responderlas todas, empero, plantearé algunas ideas que nos podrían hacer entender lo que pasa actualmente en el país.

Primero, no podríamos hablar sólo de indianización, sino de indianizaciones en el país; segundo, tendríamos que especificar el rol que ejercen las élites populares aymaras/quechuas en La Paz y en otras ciudades como Oruro o Potosí, incluso Chuquisaca, y diferenciarlas del rol que tienen los pueblos indígenas del oriente boliviano en sus sociedades; y tercero, dilucidar su participación en las esferas del poder político, local, regional y nacional.

La indianización es un concepto que se encuentra en construcción; no es tan simple como la autoidentificación de alguien como indio, o la conversión de la sociedad en “india” en sentidos identitarios, sino que también acarrea la multiplicidad de temporalidades y espacialidades en las que viven los diversos (denominados) pueblos indígenas, desde un aymara empresario de sector comercial informal, hasta un chiquitano en el oriente boliviano o, incluso, una quechua del sector rural en Chuquisaca. Son personas tan diversas y con múltiples conexiones con el capitalismo boliviano como con la modernidad que es poco claro y hasta tramposo calificarlos a todos de indios en abstracto (tomando en cuenta la negatividad ontológica que acarrea esta denominación como el otro no perteneciente al mundo moderno), por esta razón hablaremos de las indianizaciones.

Según estudios realizados en el campo de la antropología y de la historia donde destaca el libro “La Indianización. Cautivos, renegados, homme libres y misioneros en los confines americanos”, de Salvador Bernabéu y otros, el proceso de Indianización entre los siglos XVII y XIX se suscitó en base a cuatro ejes: fundamentalmente, la indianización por inmersión que experimentaron los colonizadores cautivos, la indianización que se dio –mediante diversos canales- entre los españoles en sus relaciones con los pueblos originarios de estas latitudes (comerciales, sexuales sociales, simbólicas, etc.), la indianización en la que los diversos pueblos que habitaban estas regiones fueron progresivamente homogenizados al ser denominados únicamente como indios y, finalmente, la última forma de indianización fue la relación entre la identidad colectiva indígena con la construcción de los Estados nacionales.

Otra variable a considerar en una investigación sobre este tópico sería la necesidad de explicitar la pigmentación del Estado boliviano desde su fundación hasta la actualidad y su relación con el proceso de descolonización que está siendo llevado a cabo por el Presidente Evo Morales. El orden pigmentocrático es, sin lugar a dudas, elemental para entender la situación actual del país, la necesidad de indianizar a los sectores de la población que así lo sustentan y relacionar este aspecto con lo acaecido con los resultados del Censo 2012.

En fin, estos son sólo unos cuantos elementos para tomar en cuenta este fenómeno social y político crucial para el devenir del país y de la construcción del Estado Plurinacional de Bolivia, entre muchos otros que podrían tomarse en cuenta. Sin embargo, con esto es suficiente para abrir el espacio de debate sobre las indianizaciones en el país la necesidad imperiosa de que Bolivia sea india y que las castas/clases sociales se disuelvan junto con la sociedad colonial actual.

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