CRONICA DE MAR

Twitter: @GaboVillalbaP

Escritor y Abogado Militante de la Generación Evo

 

En el mes de la reivindicación marítima, de una demanda boliviana histórica con una estrategia jurídica muy bien articulada y pensada, en el marco del derecho internacional público, cuyo sustento son los actos unilaterales (promesas y compromisos) emitidos por las máximas autoridades de la diplomacia chilena en reiteradas oportunidades a lo largo de la historia comprometiendo su palabra (la palabra del Estado chileno al que representan) generando obligaciones de carácter exigible y vinculantes al estado receptor, en este caso nuestro país; mas allá de la perspectiva jurídica me permitiré abordar el tema marítimo desde la perspectiva cultural, la simbiosis de las colectividades en un atractivo turístico marítimo como es Arica, lo que pude observar y compartir en esta ciudad chilena, en otra época peruana y hoy mas boliviana.

 

Pero antes de transportarnos al tiempo inmediato de esta crónica, debemos repensar la propia historia de la humanidad, dudar de todo lo que nos enseñaron y nosotros de niños estuvimos dispuestos a aprender sin cuestionar absolutamente nada. Si fuéramos curiosos y nos preguntáramos cómo se desarrollaron los pueblos de la humanidad antes de Cristo; cómo antes de la Colonia y cómo antes de nacer nosotros mismos, encontraríamos respuestas sumamente interesantes que nos conducirían a una formación integral y critica, estaríamos contrayendo una sociedad de nuevos hombres y mujeres apartados de condicionamientos y prisiones mentales, desarrollaríamos sistemas y esquemas comunitarios propios, en vez de someternos a los designios de unos pocos. 

 

Repensado los conceptos que de niños nos enseñaron es que formulo las preguntas: ¿Qué es el mar?, pero qué es más allá de los conceptos geográficos. ¿Qué representa el mar para un pueblo?, más allá de lo económico. ¿Qué es la integración? mas allá de lo político.

 

Intentaré responder a estas interrogantes desde mi propia vivencia, ya que hace algún tiempo pude visitar Arica. El mar allá es como la leche que alimenta a ese pueblo anclado en medio del desierto más árido de la tierra, ciudad integrada por chilenos, peruanos y bolivianos mayoritariamente. El mar es para ese pueblo la máxima expresión de un bien colectivo, la simbiosis de ese pueblo con el mar es particularísima ya que admiten y promueven sus raíces aymaras y quechuas, por las calles se pueden observar graffitis alusivos a sus raíces culturales, un pueblo que añora un país más justo, equitativo y menos privatizado. Observando estas expresiones culturales, compartiendo con la gente del lugar pude advertir lo que representa el mar, no solo es el conducto por donde subsisten y desarrollan todo su comercio (90% de todo el movimiento comercial del puerto de Arica corresponde a la carga boliviana). El mar representa para ese pueblo la vida misma pensada en torno a todo lo que puede traer el mar, todo lo que se puede llevar y todo lo que te puede dar que no siempre es evaluable en dinero, de hecho las mejores cosas que te puede dar el mar no cuestan ni un solo peso chileno, son los momentos inolvidables.

 

Y la integración en la praxis es lo que pude ver, el desarrollo de los pueblos mismos y sus prácticas culturales conjuntas que no siempre tienen que estar formalizadas u oficializadas. Ese es el espíritu de la Diplomacia de los Pueblos, el interrelacionamiento pueblo a pueblo obviando los formalismos y a los sujetos oficiales de la diplomacia ortodoxa tradicional.

 

Me sentí un hermano más y pude advertir que de existir “rencores históricos” u “odios” estos no son de los pueblos que conviven y se integran todos los días en ese espacio geográfico; son de las oligarquías, son ficciones que nos hicieron creer los enemigos de los pueblos del mundo, son artilugios para dividirnos y que seamos más débiles en una misma causa, en una misma lucha. Esta es inclaudicable, cambiar el mundo en pos de las mayorías oprimidas, derrotar a un sistema que solo depreda incluso la vida misma. No somos mercancías, somos seres humanos y somos hermanos.

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