DE LA DEMOCRACIA FORMAL A LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

 

 

(Denis Michel)

En esta última década, más allá de quien ocupe la silla presidencial junto a un partido político, se han suscitado hechos inéditos en la política boliviana. Se han vivido agudos momentos de inestabilidad, como por ejemplo, la guerra del agua o la del gas cuya desembocadura ha resultado por la vía democrática. Así mismo, por primera vez en la historia hemos observado una victoria en contienda electoral por mayoría absoluta, con más del 50% de los votos obtenidos en favor del victorioso. En adelante presenciamos varios procesos electorales donde no participaron partidos políticos, si no organizaciones sociales, como la elección para constituyentes que integraban la Asamblea Constituyente. Además fuimos testigos y participes de procesos democráticos de decisión directa, tales como el referéndum aprobatorio para la constitución o los referéndums revocatorios, donde se decidió dar continuidad o cesar la gestión de nuestros gobernantes. Esta década ha estado marcada por diversidad de opciones democráticas en las cuales el pueblo boliviano ha optado por múltiples opciones políticas, pero con un plus que diferencia el tiempo histórico de otros anteriores; estabilidad política en democracia.

Como jóvenes, en gran parte de nuestro desarrollo hemos crecido en este contexto político, económico y social,  marcado por el poder de decisión de nuestros padres y posteriormente, de nosotros. Actualmente, en esta coyuntura, presenciamos algo que no ha estado lejos de la década pasada, la posibilidad de pensar la democracia como múltiples formas de decisión ante los hechos políticos de la realidad. Esto nos lleva a pensar y abrir el debate en torno a que si la democracia constituye un “fin o un medio”.

Cuando revisamos la historia boliviana, existen al parecer etapas donde la democracia tiene esta doble faz; en dictadura seguramente la democracia fue un fin, el más hermoso de todos. Solamente los que vivieron esta etapa saben de lo que se trata no tener poder de decisión sobre asuntos públicos, tener coartados los derechos políticos, no poder transitar libremente, no tener libertad de expresión, etc., etc. Conquistar la democracia fue un hecho sublime que ha permitido otorgar al pueblo el poder de decidir su futuro.

La otra faz de esta democracia, pensarla como un medio, se adscribe a lo que vivimos actualmente, que no deja de ser un hecho sublime dado que por decisión común el pueblo tiene la última palabra, nuevamente apelamos a la infinidad de posibilidades que tiene la democracia para buscar el mejor futuro posible.

En este entendido, coyunturalmente la doble faz de la democracia nos lleva a polarizar de algún modo las cosas. Actualmente, la discusión política consiste en aquellos que mencionan que, abrir un referéndum modificatorio a la constitución para repostular a Evo Morales, cuyo mandato constitucionalmente habría finalizado el 2020 para una nueva elección hacia 2025, es un hecho antidemocrático; en contra de aquellos que afirman que en realidad repostularlo es en sí un hecho democrático, ya que dicha decisión se la dejará a criterio del pueblo mediante referéndum. Pues si nos remitimos a la altura de los tiempos, al parecer la democracia es en verdad un medio, que en su amplitud nos invita a buscar y crear diferentes salidas para la realidad.

Las consideraciones del caso nos llevan a plantear que dentro de esta polarización de quienes elijen democracia como fin y quienes la entienden como medio, en la primera se adscribe una parte de la población eminentemente conservadora y opositora al actual proceso de cambio, en un discurso totalmente contradictorio indican que no es correcto modificar la constitución para la repostulación, con lo que anteponen barreras a la misma democracia. Argumentan  que las intenciones del MAS y el gobierno es eternizarse en el poder, entienden que la democracia formal es la única vía de expresión política, cuando en realidad “democracia” incluye múltiples formas de proponer el cambio mediante la decisión del pueblo. Por otro lado, la propuesta de reelección tiene tres vías democráticas; la primera, cuando se aprobó en Asamblea Legislativa (cuyos miembros son elegidos por voto popular) la posibilidad del referéndum para la repostulación; la segunda, es el mismo referéndum en el que la población votante aprobará por mayoría si Evo Morales y Álvaro García estarían, o no, habilitados para las próximas elecciones de 2020 y; la tercera vía consiste en llevar adelante las elecciones generales de 2020 en el marco del multipartidismo.

Entender de esta forma a la democracia, como un medio “bien utilizado”, es la revolución democrática, es decir, buscar de todo el abanico de posibilidades que tiene este modelo, las maneras de otorgar al pueblo la facultad de decidir por su futuro. Por tanto, actualmente nos encontramos en una encrucijada política: entender a la democracia como un fin, más allá de cómo y quién nos gobierne, o entender a la democracia como un medio para continuar impulsando la revolución de nuestra patria; como joven y por el futuro de la patria el autor de estas palabras se adscribe a la segunda.                   

  

 

                              

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