El Estado Islámico, instrumento imperial del capitalismo global

Por: Eduardo Humerez

La brutalidad de las decapitaciones, la toma de territorios, la violencia y asesinato a nombre de la excusa de un dios y una religión que se mostraron en los diferentes medios internacionales de comunicación, realizados por el denominado Estado Islámico “ISIS” (por su sigla en inglés “IslamicState of Iraq and Syria”), muestra la degeneración del fundamentalismo religioso, que no es un hecho exclusivo de la religión islámica.

Sin embargo, esta matriz de opinión en torno a una búsqueda de emancipación religiosa inspirada en la jihad para la reconstitución de los años gloriosos del inicio del Islam, es prácticamente imposible y en realidad el trasfondo es más oscuro que la bandera que levanta este el grupo terrorista, como apéndice del Estado terrorista de Estados Unidos (el germinador de Al Qaeda) con un simple, pero estructural objetivo, el petróleo de Medio Oriente, considerando a que los hidrocarburos son el motor energético del capitalismo moderno.

Curiosos acontecimientos reflejan el acciones de ISIS como por qué no invaden o atacan a países aliados de EEUU, la supuesta expresión máxima de los infieles; tampoco al Estado de Israel, enemigo histórico o proclaman la defensa del genocidio del Estado Palestino. La respuesta se refleja en sus objetivos, el derrocamiento de Yasser Arafat y su continuación del Estado fallido de Irak y la inminente invasión a Irán.

Asimilándose como un instrumento más de la desestabilización y guerra en Oriente Medio, incrementando el negocio de las armas, tráfico de personas y drogas, utilizando para ellos tácticas muy occidentales neofascistas, como el reclutamiento, por medio de páginas web, exposición de sus acciones e inspiraciones a través de redes sociales; atentados terroristas, guerras civiles y separatismo, muy al estilo de la CIA (en los Balcanes) y la MOSAD (en Palestina) maestros en estas disciplinas de guerra no convencional.

Lo que nos demuestra esta situación es como el capitalismo global es capaz de disfrazarse y mutar de diferentes maneras e incluso para sus fines imperiales lograr influir muy disimuladamente en el fundamentalismo religioso y utilizarlo con fines geopolíticos de conquista de territorios y recursos que garanticen al imperialismo en decadencia unos años más de continuidad.

Considerando el mundo multipolar, con las economías emergentes y China como nueva potencia económica mundial, el imperialismo al igual que las clases dominantes no se suicidan o desaparecen instantemente, esto significa un constante aferro a su condición de poder y lucha por mantenerlo o recuperarlo, por cuanto el Estado Islámico solo será una táctica más que veremos en el trascurso de los años como para mantener en “establishment” del imperialismo y sus aliados.

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