El transporte público paceño, entre la modernización y la pugna política

El alza de pasajes develó nuevamente un problema sempiterno en la ciudad de La Paz y en la ciudad de El Alto, el problema del transporte público, su organización y también su capacidad de innovación.

Es ya un pleonasmo la búsqueda de la complementariedad entre los tres tipos de transporte público existentes en la ciudad de La Paz: El Transporte Público Tradicional (minibuses, buses, etc.), el Transporte Municipal Masivo (PumaKatari) y el Sistema Público de Transporte por Cable (teleféricos), sin embargo, en ningún momento las autoridades expresan cómo realizar dicha complementariedad, ni tampoco se expresa un análisis concreto y sistemático de las posibilidades reales de modernizar el transporte público en La Paz, es decir, se habla en abstracto de buscar una solución mancomunada de los sectores implicados sin ver sus condiciones materiales de vida, los intereses sectoriales y lo intereses de clase que éstos representan.

La tensión principal del transporte público paceño

La lógica de mantener e impulsar al transporte público tradicional responde a un interés sectorial y particular y no así a las necesidades de las personas que usan dicho transporte; esto quiere decir a una subordinación de las necesidades de los ciudadanos bolivianos que viven en la ciudad de La Paz al interés económico del sector del autotransporte de La Paz: Lo general subordinado a lo particular.

El Transporte Municipal Masivo en cambio, plantea otra lógica, no menoscaba los intereses generales por un apetito particular, sino que al contrario impele la subordinación de los sectores particularistas del autotransporte al interés general de la sociedad paceña expresada mediante su Gobierno Municipal, sin embargo, este sector es aún pequeño y no logra satisfacer la demanda del transporte público en La Paz.  Esto se da porque una supuesta suplantación de los minibuses por buses grandes como los PumaKatari, crearía un ejército de transportistas asalariados y no dueños de sus movilidades, lo que sería como una expropiación de sus medios de producción, y provocaría problemas sociales y políticos de diversa índole, que se manifestarían en la eliminación de puestos de trabajo, la creación de una relocalización en el transporte urbano paceño (y también alteño), la re-proletarización de pequeños propietarios y re-configuración de la organización vial en la ciudad de La Paz, entre otras cosas.

Hasta aquí tenemos dos caras de una misma tensión social: los intereses particularistas del sector tradicional del autotransporte y los intereses generales de la sociedad paceña expresadas mediante su Gobierno Municipal. La primera cara reproduce las condiciones semi-modernas de una sociedad barroca como la paceña, con pequeños empresarios como potencia social y articuladora de organización política y administrativa, y como dueños del transporte público (subordinar lo general a lo particular). La otra cara plantea una visión general donde el sector del autotransporte declina su interés particular por el interés general, en pos de una modernización efectiva del transporte público en la ciudad de La Paz. Empero, también existen sombras en este fenómeno: la primera cara expresa un lado donde prima la necesidad de decenas de miles de familias que viven de trabajar en el autotransporte (sea como empleados, dueños de movilidades o grandes dueños de movilidades) y que subordinan la calidad del servicio a los intereses económicos e individuales del sector. La segunda expresa una visión desde el manejo eficiente y eficaz del transporte público y no toma en cuenta a las personas como tales sino a los procesos (la posibilidad de eliminar miles de transportistas por el re-ordenamiento vial es una clara muestra de ello). En pocas palabras la racionalización moderna en desmedro de los intereses inmediatos del sector del autotransporte.

Teleférico: el medium

La tensión expresada anteriormente nos obliga a pensar: ¿Entonces cuál es la solución? ¿El enfrentamiento entre ambas visiones? ¿La búsqueda abstracta de encontrar complementariedad donde no la hay? ¿La purga y el odio al sector de transporte en la ciudad de La Paz?, etc. En realidad existe un tercer factor que puede mediar en este conflicto, pero que no como un complemento, sino como el elemento determinante, como el condicionante  principal y es el teleférico.

Cada ciudad del mundo tiene un medio de transporte que condiciona todo su ordenamiento vial, por ejemplo en ciudades como Los Ángeles o Sao Pablo donde la densidad poblacional es elevada y la ciudades son realmente inmensas (Megápolis), transportes como el teleférico no podría funcionar, tanto por la topografía como por las distancias, pero si funcionan transporte como los metros o sistemas de buses masivos. Lo mismo ocurre en Bolivia, construir un teleférico en una ciudad como Santa Cruz es inútil, cosa que no acaece en La Paz, donde el teleférico es el pivote reestructurador del transporte público como del ordenamiento vial necesario.

Los intereses particulares del sector tradicional del autotransporte no se ven menoscabados por el teleférico, sólo se ven en la necesidad de adecuar sus rutas, no todas las  personas que usan transporte público en la ciudad de La Paz (debido a la cantidad de pasajeros que pueden transportarse en este medio de transporte) pueden beneficiarse con las líneas del teleférico, (suponiendo la finalización de la II etapa) razón por la cual no existe un perjuicio mayor para los intereses particulares del sector del autotransporte. En relación al transporte masivo del Gobierno Municipal que representa la generalidad de la sociedad paceña, tampoco existe dificultad alguna, porque los buses de transporte público masivo (PumaKatari) no tienen por objetivo el lucrar, entonces la posibilidad de llegar a lugares alejados o de tomar rutas incómodas para el sector del transporte tradicional pueden ser aplacadas por este tipo de transporte.

El teleférico es el médium que podría disolver esta tensión entre lo general y lo particular, y determinar la estructuración de un transporte moderno adecuado a la realidad paceña y a su topografía.

Interés Político-partidario y aumento de pasajes

En pasadas semanas el Alcalde de la ciudad de La Paz, fiel a una “lógica” improvisada y de manera alevosa, decidió subir los pasajes en concomitancia con la dirigencia del transporte paceño. Como se expresó en líneas anteriores debe existir un proyecto a largo plazo para construir un transporte público moderno en la ciudad, y que debe tener por determinante el teleférico, y no se puede seguir con placebos que incorporen más buses al transporte público como los PumaKatari, sin un plan real de abastecimiento a las zonas más alejadas, ni tampoco se puede dejar de lado y extirpar a los minibuses ni trufis de la ciudad de La Paz, al ser un amplio sector de la población que vive de ello.

La pregunta que se nos viene a la cabeza es: ¿Por qué Revilla no tiene un plan estratégico para salvaguardar el interés de los paceños y paceñas? Y también, ¿Cuál es interés real en subir los pasajes de manera arbitraria y sin pedir que se mejore el servicio?, pues bueno, la ausencia de un plan estratégico no se debe a una incapacidad intelectual del Alcalde, mas al contrario, se debe a un plan sistemático de incluir sus PumaKataris como pivote organizador del transporte en La Paz, pero como lo explicamos eso es imposible debido a la contradicción de clase y a la contradicción social que ésto acarrea en la gente, es un afán mezquino y estrictamente partidario/electoral. Sobre la segunda pregunta se podría decir que esa forma arbitraria de subir los pasajes se debe a un plan desestabilizador de parte de la Alcaldía paceña a la gestión económica del gobierno, porque este tarifazo no viene solo, viene de la mano del impuestazo a los bienes inmuebles, con el fin de elevar la inflación y atacar directamente a la política de redistribución del excedente del gobierno central y a los altos índices de crecimiento que tuvo Bolivia en estos últimos años.

La incapacidad del Alcalde de invertir el IDH en proyectos productivos, desembocó en un aumento de las tarifas y un impuestazo, todo por un interés político/partidario.

La Paz necesita un plan estratégico para su reordenamiento vial y de transporte, y también, un proceso de modernización necesario en cualquier ciudad sede de gobierno en el continente latinoamericano.

José Daniel Llorenti

Militante de Generación Evo

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