Estado Integral y Plurinacionalidad Material

Por: Valeria Silva @ValeQinaya

“El socialismo es la vieja economía capitalista, aun mayoritaria, gradualmente asediada por las nuevas economías comunitarias nacientes; es la lucha entre el viejo estado que monopoliza decisiones e la burocracia y un nuevo estado que cada vez democratiza más decisiones en comunidades, en movimientos sociales, en la sociedad civil.” - Álvaro García Linera, Vicepresidente del Estado Plurinacional - Discurso de posesión, 22 de enere 2015.

Peter D. Thomas en su obra “El momento gramsciano” redondea una definición concisa en torno a una de las contrucciones epistemológicas más importantes de Gramsci, también trabajada por Alvaro García Linera: Estado Integral. Thomas, en síntesis, dice que el Estado Integral es una nueva forma de articulación de sociedad política y sociedad civil, en la que la ubicación de la coerción o el consenso en uno solo de los dos polos resulta imposible.

Esta definición es un justo reflejo de la correlación de fuerzas que define la política del Estado Plurinacional, donde por primera vez en la historia de este país existe un correspondencia entre poderes “políticos” y “civiles”. La integralidad del Estado en Bolivia encuentra su razón en el poder de gobierno que poseen los movimientos sociales, indígenas, campesinos, obreros, populares y juveniles. Así, los emblemas patrios correspondientes al Presidente y al Vicepresidente fueron por primera vez custodiados por representantes de los sectores sociales en el interín de la transición de mando el 22 de enero, en el marco del quinto aniversario del Estado Plurinacional. Lo anterior, es un bello símbolo de lo que en lo más profundo de nuesstra forma democrática está sucediendo: el poder viene del pueblo, lo otorga el pueblo y lo detenta el pueblo. El pueblo es el poder.

Un proceso polìtico que camina en la vía del socialismo y hacia lo que Karl Marx denominaba la comunidad universal -desarrollada en los Grundrisse- requiere del elemento primordial de la materialidad que otorga el nuevo caracter productivo y reproductivo a las relaciones tanto económicas como sociales y a la vida cotidiana misma. Es en este sentido que la plurinacionalidad como realidad transhistòrica latente y razón de resistencia ha devenido en razón de Estado. A cinco años del Estado Plurinacional, en Bolivia tenemos por un lado, consolidada la soberanía económica en base a la nacionalización de los sectores estratégicos productivos y, por el otro, tenemos garantizada la nueva forma de administración del Estado mediante mecanismos en diversos niveles que, en el marco de las autonomías y de la democracia intercultural, están construyendo el país que debió haberse construido hace 200 años.

Estado Plurinacional no es una forma de administrar de mejor manera los vestigios del neoliberalismo, tampoco es folclorizar la vieja arquitectura burocrática; ningún servidor de pasado en copa nueva. Estado Plurinacional es proyecto economíco-político en rigor de la justicia histórica planteado hacia el futuro. Hacia el 2025 en Bolivia acabaremos con la pobeza extrema, industrializaremos sus recursos naturales, consolidaremos la soberanía alimentaria, garantizaremos los servicios básicos en todo el territorio y avanzaremos hacia la economía del conocimiento que nos permita alcanzar la soberanía científica y tecnológica.

El Presidente Evo Morales ha definido a la agenda 2025 como un programa de gobierno generacional, con una visión integral de país, el cual debe ser ejecutado en el marco de la irreductible convicción revolucionaria. Las tareas generacionales son, en este sentido, estructurales y tienen como objetivo garantizar la efectividad de los candados metodológicos y de gestión que mantengan el poder en manos del pueblo. Es un reto para la nueva generación romper el cerco que el neoliberalismo ha implantado en el campo político, aislando a las juventudes de la verdadera praxis revolucionaria a cambio de un sistema idividualizante con efecto directo sobre “clases medias”.

Ser parte de la construcción de la integralidad del Estado y de la materialización de la Plurinacionalidad en términos de política pública es una tarea histórica que como nuevas generaciones tenemos el lujo de presenciar, pero más aún, tenemos la obligación de protagonizar.

El reto de ser una generación a la altura de la historia va a depender de la capacidad formativa en primera instancia y performativa en segunda instancia que podamos alcanzar. Tener como precendente a una generación que ha logrado enterrar al neoliberalismo debe dejarnos en la genética revolucionaria toda la fuerza que se precise para alcanzar la comunidad universal, el vivir bien.

Por: Valeria Silva @ValeQinaya

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