Zorro, acumulación revolucionaria histórica y la formación de la identidad revolucionaria

Por: Gabriel Villalba Perez 

El pasado 9 de abril se cumplieron 63 años de la revolución del 52. El preámbulo a esta conmemoración se dio noche antes con la entrevista a “El zorro” Carlos Sánchez Berzaín, en el programa televisivo “No Mentirás” de la red PAT. Mencionado ex personaje político, denominado zorro por sus acostumbradas artimañas políticas, expresó que el proceso de la revolución del 52 en un determinado momento dejó de pertenecerle al Movimiento Nacionalista Revolucionario para constituirse patrimonio de los bolivianos.

Este personaje admitió también que “el MNR empieza el 52 y el 46 desde su fundación, siendo un proyecto indigenista, pero a lo largo del proceso la revolución nacional transforma a los indígenas en ciudadanos”. Admitiendo que la Revolución del 52 perdió el horizonte indigenista, la concepción del MNR sobre ciudadano, fue la típica concepción neoliberal evidentemente influenciada por el desconocimiento histórico de la importancia del “sujeto indio” en nuestra historia, tratando de estandarizar a la población boliviana bajo el apelativo de “ciudadano” negando la pluralidad de identidades y prácticas que conglomera, reconoce y protege el Estado Plurinacional.

Es menester realizar un análisis histórico de todos los procesos revolucionarios para comprender todo lo que conllevó a la Revolución del 52. Aparentemente el arcaico movimientismo concibe su proceso revolucionario como el único y el más importante en la historia de nuestro país, sin reconocer ni considerar la acumulación revolucionaria histórica, que a través de las innumerables rebeliones, revoluciones, sublevaciones que se gestaron en Bolivia construyeron nuestra identidad revolucionaria actual, imposible de adscribirse a un único proceso revolucionario.

Así, tenemos la más grande rebelión india gestada por Tupac Katari, Bartolina Sisa y Gregoria Apaza con el cerco a la ciudad de La Paz, 44 años antes de nuestra independencia. Con la guerra de guerrillas india se derroca al yugo imperial español liberando nuestra patria, en cuya Acta de la Independencia no figura la firma de ningún indio. En 1892 el pueblo Guaraní-Chiriguano fue masacrado y reducido a la esclavitud por el latifundismo oriental. En pleno desarrollo de la Guerra Federal, Pablo Zarate Willka propuso: La República de Indios no excluyente, razón por la cual fue ejecutado. Eduardo Nina Quispe en 1924 hasta 1932 desarrolló y gestó la verdadera Revolución Educativa, enseñando a los indios a leer y escribir mediante las escuelas clandestinas donde se formaban jóvenes maestros aymaras que luchaban por la igualdad y la justicia social.

Sobre la reforma agraria, esta no fue gestada ni concebida por la Revolución Nacional del 52, sino en Ukureña, donde se plateó una verdadera Revolución Agraria mediante los Sindicatos Agrarios. Y como olvidar a Gualberto Villarroel y su desarrollo de una profunda reforma agraria, su decreto extinguiendo el pongueaje (servidumbre de los indios) y su convocatoria al Primer Congreso Campesino.

La actual Revolución Democrática y Cultural se diferencia de la del 52 porque no busca “trasformar” al indio en ciudadano. Se funda en un proyecto indígena plurinacional no excluyente. Forma la nueva identidad revolucionaria boliviana con toda la acumulación histórica revolucionaria. Derrota al sistema neoliberal en La Guerra del Agua (2000) y La Guerra del Gas (2003), devolviéndole al pueblo su dignidad y soberanía. Se consolida como nacional y baluarte de los procesos revolucionarios mundiales. Es así que en el oriente del país, trinchera opositora por excelencia, el presidente Evo Morales gana las últimas elecciones nacionales con un amplio margen respecto al segundo. Y en las elecciones subnacionales para la Gobernación del departamento del Beni, considerado históricamente como el bastión de la derecha tradicional, el Movimiento al Socialismo obtiene más del 41% del total de votos computados forzando una segunda vuelta donde ya se vislumbra un futura victoria oficialista. Se está formando en Bolivia una identidad revolucionaria propia, con una conciencia histórica revolucionaria, que conglomera a la totalidad del Estado plurinacional, es el mayor proceso revolucionario de la historia del país por sus resultados, un proceso que ya no tiene retroceso. Un proceso que no transformó al indio, la sociedad fue trasformada por Evo Morales Ayma, un indio.

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