Indianización o des-indianización como horizonte de clase

Para realizar un desarrollo serio de lo que significan “clases sociales”, necesariamente nos debemos remitir a la concepción marxista de clases. Es así que Lenin, señala que “clases” son los grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social, históricamente determinado por su relación con los medios de producción; por su papel en la organización social del trabajo y por los modos de obtener el volumen de aquella porción de riqueza social, de que ellos disponen.

Lenin piensa las clases como los grupos de hombres en los cuales uno puede apropiarse del trabajo del otro, merced a las diferencias de su posición en un determinado orden de la economía social.

Ahora bien, entendiendo a Lenin y contrastando esta su construcción con nuestra realidad histórica y social, las clases en nuestro país estuvieron evidentemente delimitadas por aspectos raciales; por una suerte de pigmentación (color de la piel). Delimitadas por la negación, aceptación y desarrollo cultural de la indianidad. Esta composición constituyó en Bolivia un sistema social de castas heredado ya desde la época colonial.

Fue así que la aceptación y desarrollo cultural de la identidad india del boliviano acercaba más a la explotación, el pongueaje, la miseria y a una suerte de lumpenproletariado. Antagónicamente la negación total de la identidad india boliviana era característica propia de los dueños de los medios de producción, característica propia y esencial de la burguesía explotadora, de las logias empresariales y políticas del país. La “clase media”, autoidentificada como “mestiza” (que no es más que la negación parcial de la esencia india del boliviano), se encontraba en esta encrucijada identitaria que determinaría su posicionamiento como clase, determinaría su cercanía a la burguesía o su cercanía al proletariado.

A partir de la indianización del boliviano, se desarrolla una nueva construcción de lo que implican las clases sociales. El reconocimiento de la esencia india de todo boliviano (indianización) o la negación, sea parcial o total, de esta esencia india (des-indianización) constituye un horizonte de clase; hacia la clase obrera o la burguesía. Ya que el obrero no es sólo el que usa overol o el trabajador campesino; el intelectual, el científico, el albañil, el abogado, el médico, el ingeniero, el pequeño empresario, el pequeño propietario, el comerciante también son clase obrera porque no viven de la explotación del trabajo del otro, viven de su propia actividad. Al indianizarse, esta clase no concibe la explotación del indio por el indio, precisamente porque reconoce lo indio en sí y en el otro.

La des-indianización (negación parcial o total de la esencia india del boliviano) denota un acercamiento a la burguesía, cuya principal característica es la explotación del otro, la obtención de ganancia a costa del trabajo del otro. El burgués pasa a ser el boliviano que no reconoce su indianidad, que siendo hacendado, siendo gran propietario, explota al otro, vive del trabajo de los otros, gana explotando a los otros porque no los reconoce como sus iguales.

Este es el antagonismo moderno en Bolivia, la indianización y la des-indianización.

Por: Gabriel Villalba Pérez. Militante de Generación Evo, conductor del Programa Radial “Sangre Combativa”.

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2015-09-17 17:55:35

Francisco Garcia

Es increible como pueden hacer esto con los demas es algo indignante
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