La razón emancipatoria del indianismo

Por: Denis Michel - @DnisMichel

La historia de Bolivia, como país independiente, ha sido desarrollada bajo una óptica oficial mantenida por el republicanismo, cuya característica correspondió a crear un solo país, una sola lengua, una sola cultura. Al respecto, el hilo conductor del avance histórico forjaba lo que muchos teóricos denominaron “las dos Bolivias”: una, que cuenta con el reconocimiento oficial y el deber ser de una nación, enmarcado en un sistema mundo civilizado, y; la otra, que se cocía clandestinamente al interior del país y que se encubría: el mundo indígena.

En el marco de la dominación monocultural, en las profundidades de la Bolivia relegada, se forjaban fuertes críticas y una potente organización popular con hambre de reconocimiento y protagonismo en el escenario común. Al término de la Revolución Nacional de 1952, aproximadamente en la década de los 60s, las líneas indígenas clandestinas del país estaban en pleno proceso de construcción orgánica y de una corriente teórica y filosófica muy importante: el indianismo. Últimamente, dicha corriente ha cobrado la atención del ámbito de la investigación, cuyo interés de conocer desde su creación hasta su resultado, no es mera coincidencia. Consistía, a grandes rasgos, en reflexionar la condición del indio en términos objetivos y subjetivos, desde el colonialismo externo hasta el colonialismo interno, pero además en un ámbito claro de acción rumbo a la liberación india. Su principal mentor fue Fausto Reinaga (1906 - 1994), indígena andino, quien a partir del indianismo construyó un aparato ideológico, teórico, filosófico y práctico para la liberación del indio constituyéndose como sujeto revolucionario, haciendo crítica de las persistentes corrientes occidentales que alienaban y subordinaban al sector.

Sin embargo, no solo la construcción extraordinaria de este pensamiento fue el aspecto meritorio del caso, sino que llevó al mundo indígena a tomar acción propia del destino de los pueblos indígenas mediante la autoafirmación de la identidad india y la descolonización mental, es decir, de la subordinación a la auto-organización, y esto constituye un salto cualitativo en términos políticos.

En las siguientes décadas, la organización indígena fue tomando protagonismo progresivo en la vida política sindical y social del país. En la década de los 70s, en la segunda etapa de su pensamiento, Reinaga produjo varios documentos importantes que marcaron el referente teórico de su vida intelectual: “La Revolución India”, “El Manifiesto del Partido Indio” y “Tesis India”, fueron parte constitutiva de la lucha indígena en Los Andes. Dichos documentos plasman el proyecto político indio, en el cual deja en claro que éste es el sujeto revolucionario de América y es el indio que, como indio, se liberará, asume el rechazo frontal de las doctrinas occidentales tanto de derecha como de izquierda y plantea que el aspecto comunitario que el indio lleva en su ser es más potente que el teorizado por occidente.

En su razonamiento, Reinaga hace referencia a que los estudios y las -prácticas socialistas y comunistas en el mundo sirven como “experiencia y orientación”, pero que dicha experiencia ya existe en el mundo indígena: “más nos sirve la experiencia y orientación de un socialismo con más de ocho mil años de vigencia en nuestro pasado”, de manera tal, que proyecta para la humanidad un futuro comunitario, idéntico a las comunidades indígenas antiguas.

Esta última argumentación de Reinaga es muy importante en cuanto al desenlace del neoliberalismo en Bolivia, entre 2000 y 2005, para proyectar un cambio de rumbo en el país. Uno de los aportes actuales más esenciales del indianismo es , el sistema de organización política de las comunidades indígenas, pues bien, la cuestión comunitaria es lo que ahora el Estado, en su lógica plurinacional, ha incluido como novedad, es decir, entender que la propiedad era social y allí es donde se creó la Primera República Socialista del mundo. Por tanto, lo que en el pasado funcionaba como un proyecto de liberación rebelde contrario al sistema, en el marco del Estado republicano; hoy, con lo “plurinacional”, funciona como parte articuladora de un nuevo proceso constitutivo de liberación, en términos globales. El resultado que salta más a la vista es el Socialismo Comunitario, que no replica un modelo utópico europeo, sino que incluye a “las dos Bolivias”, las va liberando y las reconstituye en una sola, como el núcleo común de encuentro de la diversidad, cuyas representaciones son reconocidas plenamente y fortalecidas como parte fundamental del Estado, hacia un horizonte común. En términos de lo que el mismo Fausto Reinaga sostiene: “el socialismo indio no es sueño, es realidad concreta; no es apriorística especulación teórica, es hecho social vivido”.

La razón emancipatoria del indianismo es la trascendencia del proyecto político indígena descolonizador de liberación, justicia, oportunidades, sin racismo ni discriminación; a un proyecto generalizado a nivel país, pero también a nivel planetario. Esto abre el debate sobre qué significa actualmente el mismo indianismo y qué valor tiene y tendrá para el futuro no solo indígena, sino de Bolivia en su conjunto. Al parecer, las interpelaciones indianistas han trascendido el sentido de raza e identidad indígena y se están universalizando, clara muestra de ello es concebir esta corriente como una de las bases de la construcción de este nuevo Estado boliviano.

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