La subconsciente creación del enemigo: (Caso Carlos Mesa y el MAS)


Por Jose Daniel Llorenti  

Las personas no somos tan interesantes ni tampoco tan importantes, nuestros actos pre-reflexivos no cambian abruptamente, más al contrario, casi ni cambian, y todos estos procesos mentales subconscientes son quienes constituyen casi todo nuestro ser. En pocas palabras, hacemos cosas sin saber por qué las hacemos… empero, no pretendo de ninguna manera inmiscuirme en el […]

 

Las personas no somos tan interesantes ni tampoco tan importantes, nuestros actos pre-reflexivos no cambian abruptamente, más al contrario, casi ni cambian, y todos estos procesos mentales subconscientes son quienes constituyen casi todo nuestro ser.

En pocas palabras, hacemos cosas sin saber por qué las hacemos… empero, no pretendo de ninguna manera inmiscuirme en el debate del psicoanálisis ni tampoco en sus axiomas teóricos ya bastante estudiados, sino en algo más prosaico y común, la lectura política del momento actual boliviano, el ejemplo del subconsciente y de los actos pre-reflexivos serán, en este caso, simples metáforas.

La política económica de redistribución de las riquezas, mediante las transferencias directas (bonos) o mediante indirectas (subvenciones), ha sido uno de los mayores éxitos del gobierno del Presidente Evo Morales esta última década, llegando al punto de sacar a 2 millones de personas de la extrema pobreza, lo que, por lógica formal, aumentó la movilidad social en el país y la clase media.

Bolivia es un país diferenciado por castas y por clases, dejaré que los marxistas vean la manera de encontrar cuál de los dos es más importante, por mi parte tomaré un concepto bastante usado por el indianismo en el país denominado “racialización del sujeto”. Bolivia es un país colonial, la herida colonial ha configurado todo el tejido social, hay indios y mestizo-criollos. Uno existe porque existe el otro, el polo dominante de esta relación es el mestizo-criollo, inicialmente de piel blanca, actualmente de cualquier tipo de piel pero que actúa como blancoide, ha dominado al indio sin importar el modo de producción en el que se desenvuelvan ambos sujetos.

Ya en el capitalismo, el papel del mestizo-criollo (como polo dominante) tomó el rol del dominante (como no podía ser de otra forma), es decir, que se apoderó a sí mismo del rol del burgués y por ende, arrojó al indio a la subalternidad, obrero, campesino, pequeño comerciante periférico, etc. Entonces las clases sociales se pintaron de colores. Para ascender de campesino indio a obrero debías dejar tu calidad indio, principalmente aymara-quechua, y peor aún, si ascendías de campesino a burgués o clase mediero urbano, debías llamarte a ti mismo mestizo-criollo para poder ser alguien o si quiera algo en la sociedad boliviana.

Esta racialización de la sociedad boliviana se vio atravesada por el capitalismo, al punto de que el dinero tenía color de piel, un claro ejemplo de esto es que, a pesar, de existir aymaras con bastante dinero (principalmente del sector distributivo-circulatorio del capital) el dinero de estos sujetos no valía lo mismo de lo que valía el dinero del blanco-mestizo-criollo, manifestación o síntoma de esta sociedad racializada era que los indios (incluso hasta ahora) no ingresan a lugares que ingresan los blancos-mestizos, a pesar de tener más dinero. Para que su dinero valga lo mismo debían dejar su condición de indios y convertirse en mestizos.

El gobierno de Evo Morales con su política económica de redistribución del excedente entre los sectores menos favorecidos por el capitalismo, creó una nueva clase media, que muy a pesar de haber dejado su pobreza con un presidente indio, prefirieron dejar su “indianitud” para gozar de los placeres que el mestizo le brindaba y autodenominarse mestizas (Más información revisar el Censo 2012). Esta nueva clase media tomó como modus vivendi la lógica del consumo por el consumo, es decir, el consumismo, y ¿Qué es el consumismo sino un individualismo exacerbado? El consumismo es opositor a cualquier tipo de comunidad, y con esto no me refiero a la comunidad idílica andina-aymara que solo ingresa en el cerebro de los pachamamistas y otros metafísicos del indianismo, sino a la construcción de una comunidad de iguales que extinga las castas sociales. El gobierno del MAS sacó a 2 millones de personas de la pobreza, pero no logró hacer que estas personas rompan con el círculo vicioso de la racialización del sujeto y de la reproducción de las castas sociales en el país, más al contrario estimuló el consumo de maneras exacerbadas provocando una atomización de los movimientos sociales, sindicales y revolucionarios que lo llevaron al poder y las reemplazó por un grupo atomizado de seres humanos con intereses y expectativas diferentes.

Este nuevo grupo, esta nueva clase media optó por alejarse del proceso inaugurado por el Movimiento Al Socialismo o de instrumentalizarlo para enriquecerse. Esta clase media tomó las demandas de quienes en otrora fueron sus verdugos y las hicieron propias. El MAS creó su propio enemigo subconscientemente.

Es aquí donde el rol del señor Carlos D. Mesa Gisbert es importante, ex periodista, ex vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada y también ex presidente del país, defensor acérrimo del neoliberalismo y de exportar gas por Chile, además fiel defensor de las viejas guardias oligárquicas mestizo-blancoides y burguesas, tomó relevancia cuando tuvo un papel descollante en la demanda marítima contra Chile, paradójico que quién quería exportar gas por Chile terminó defendiendo el mar ante el gobierno chileno.

Este señor creció políticamente como candidato por la palestra que el Movimiento Al Socialismo puso para él, pero no solo eso, sino que fue el mismo Movimiento Al Socialismo el que creó la clase media-mestizo urbano que ahora lo defiende. Carlos Mesa no cambió en lo absoluto, sigue siendo el mismo sujeto de siempre, quienes cambiaron fueron los bolivianos que crecieron con Evo Morales.

La creación subconsciente del enemigo no es algo malo pero si peligroso, tan peligroso que es necesario, todos los seres humanos construimos nuestros enemigos y el MAS no fue la excepción… el campo político está nuevamente polarizado, no existe una ruptura de la hegemonía masista como algunos estudiosos de las ciencias sociales quieren hacer parecer porque no existe proyecto alterno al de Evo Morales, pero si existe un embate reaccionario y neoliberal que viene a repetir la historia como una coreografía de baile y ya tiene sus sujetos: la clase media urbana criollo-mestiza y también, su restaurador, el señor Carlos Mesa.

 

Extraido de: http://kaosenlared.net/la-subconsciente-creacion-del-enemigo-caso-carlos-mesa-y-el-mas/ 

 

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