Los mejores doce años de la política argentina

"La confianza del pueblo se logra, se construye cuando cada argentino, piense como piense,

sabe que el que está sentado en el sillón de esta Casa [Rosada] es el que toma las decisiones y cuando lo hace,

lo hace en beneficio de grandes mayorías populares".

Cristina Fernández de Kirchner.

 

La despedida de Cristina Fernández de Kirchner el pasado miércoles en plaza de mayo no fue una despedida cualquiera, tampoco se puede decir los mismo de los doce años de gobierno que lideró el Kirchnerismo. Vale aclarar que la Argentina antes de la llegada de ellos se encontraba en uno de sus peores momentos: sumergida en la pobreza y el desempleo a causa de la fiesta neoliberal que endeudó e hipotecó un país. Donde la figura presidencial cayó en el descrédito absoluto generando también el deterioro de la política. El neoliberalismo se había comido todo, desde las riquezas de una tierra abundante, hasta una clase media que había perdido todo lo obtenido, se había privatizado todo bien público, se había destruido toda posibilidad de industria y conocimiento científico. Argentina volvía a ser una República Bananera que había perdido su decisión política, soberanía económica y estaba a merced de los grandes organismos internacionales.

Y así hasta que aparecieron Néstor y Cristina, dos referentes políticos que provenían del Sur, que desde un anonimato decidieron agarrar el fierro caliente que era la representación política, un país que llegó a tener cinco presidentes en una semana y que se encontraba salpicado por la corrupción y el descrédito político. Se necesitaba reconstruir la Patria, se necesitaba recomponer la identidad y la dignidad de un pueblo que estaba arrodillado ante una situación que parecía no tener fin, se necesitaba ante todo la coherencia y la valentía de enfrentar a los grandes poderes económicos que se habían beneficiado acumulando poder durante la década de los noventa. Así asumió Néstor Kirchner en una segunda vuelta que no se realizó, y que como apoyo político tenía solo un 22% que lo había votado en primera vuelta. De esta forma comenzó el renacer argentino, con la política manejando el timón y reconstruyendo un Estado vaciado de riquezas y contenido, pero el sueño que propuso Néstor Kirchner estaba en camino y con el pasar de los años se fue generando el crecimiento económico esperado pero que a diferencia de otros momentos se convertía en inclusión social, trabajo digno, educación pública y salud pública.

Estas razones llenaron la plaza el nueve de diciembre despidiendo a Cristina, era un pueblo movilizado que agradecía el empoderamiento popular que vivieron estos doce años, la visibilización de muchos sectores anteriormente despojados y marginados que nunca se habían visto beneficiados por la teoría del derrame. La política triunfaba y volvía a casa rosada, contagiando a millones de argentinos que volvían a creer en que su país podía ser diferente. Esta fue la postal del otro día, donde una multitud de gente se acercó a la plaza a expresar su amor a una Presidente, una mujer que nunca eligió traicionar sus ideales, sino que profundizó su coherencia política y eso le generó un ataque mordaz por parte de los medios de comunicación que trataron por años de minar su imagen, acusándola de corrupta, enferma por el poder, etc. Pero el pueblo es consciente de lo que se hizo en la última década y fueron a despedir a una Presidenta que por primera vez desde el retorno de la democracia nos mostraba que era posible retirarse por la puerta grande ante una plaza colmada, que no teníamos por qué acostumbrarnos a ver el desprestigio de la política y su sometimiento al poder económico que desembocada en la huida en helicópteros de la Casa Rosada.

Cristina se fue con una aprobación muy alta de su gestión, con la posibilidad de seguir siendo una persona influyente dentro del mapa político argentino y regional convirtiéndose en un ícono político que posibilitó en la Argentina un despertar, que convocó a la juventud a convertirse en un bastión fundamental dentro de la política. Ella demostró hidalguía y coraje para enfrentarse ante el poder financiero mundial “Fondos Buitres”, y ante el sanguinario y misógino ataque mediático por defender a los sectores postergados. Ella fue un lujo para la política argentina y eso explica la masiva movilización en su despedida, supo entender y mantener un diálogo profundo con el pueblo que no necesitó de intermediarios, marcó profundamente la agenda política, mostró que los presidentes podían destacarse y no necesitaban solo de los asesores comunicacionales para poder ser elegidos, supo liderar y conducir un país para potenciarlo y dejarlo con bases sólidas dejando así la tasa de desempleo inferior al 6%, entregando un país desendeudado, un país que repatrió más de mil científicos para apuntar a la soberanía científica y que recuperó sus principales empresas estrategias de la voracidad privada. Generó un modelo político y económico que volvió a darle fuerza a un Estado que había sido sacado de juego y que ahora puede poner control a la ambición privada, puede asegurar el crecimiento de toda la población y lograr la verdadera igualdad de oportunidades.

Ahora queda una sociedad empoderada, que a diferencia de otros momentos no se halla incrédula, sino, que sabe el modelo económico y político que hay que defender, que es consciente de sus derechos adquiridos y que se moviliza con consignas claras y que decidió que Argentina quiere y que por más que los resultados hayan dado otro ganador, los derechos se obtuvieron, se desparramaron por toda la sociedad y que hablan ya no de una Argentina del “Que se vayan todos” sino que habla de una Argentina que se politizó, que discute a profundidad el rol de los sectores económicos concentrados, que discute a profundidad el rol de los medios de comunicación y que sabe que ahora esa palabra anteriormente castigada: POLÍTICA, fue la causante del renacer de un país y un pueblo sometido por el neoliberalismo.

Por eso nosotros como Generación Evo Argentina nos sentimos interpelados, Néstor como Cristina empoderaron a una sociedad, esa sociedad que ahora incluye a todos/as sus migrantes, que hace doce años supieron mejorar sus condiciones de vida, que pudieron integrarse a esa sociedad. Y con el paso del tiempo la Argentina fue tomando el camino de la Patria Grande, yendo de la mano con los gobiernos populares que aparecieron en la región en esta última década. Por eso fuimos a escucharla y despedirla y entendimos tal cual lo dijo ella que el verdadero lugar del militante es la calle y que a veces transitoriamente nos toca estar en el gobierno pero donde nos formamos y estamos siempre debe ser junto al pueblo.

Estos doce años nos dejaron lecciones, nos marcaron un rumbo y principalmente nos hicieron creer que una Patria Grande más justa e igualitaria es posible y que la herramienta es la política guiada por convicciones y valentía y allá vamos en esta lucha.

 

Eternamente agradecidos Cristina,

 

Generación Evo Argentina

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