Nuevos actores…. mismo proceso político

Paradójicamente a lo que se puede prever, los sujetos que pugnaran –además de los tradicionales movimientos sociales y algunos personeros políticos de la oposición y del oficialismo- el voto el siguiente 21 de febrero del 2016, serán los jóvenes. Con jóvenes me refiero a esas personas que crecieron con el Proceso de Cambio impulsado por el Presidente Evo Morales estos últimos 10 años y que tienen por “improntas políticas” sucesos tan trascendentales como la Asamblea Constituyente, la creación de un Estado Plurinacional y la estabilidad económica impelida por el Modelo Económico vigente.

Para este sector de la juventud –tanto como votante “pasivo” como por militantes y activistas de diversa índole- la vida política se reduce a los tiempos de Evo, tanto para apoyarlo como para estar en contra de él, sin embargo, existe una radical diferencia entre los que apoyan a Evo y los que no lo hacen: los primeros son aquellos sujetos que no sólo notaron un aumento en la movilidad social en el país, y también una reducción de la pobreza extrema y una reducción de la brecha entre ricos y pobres, sino que son personas que de alguna manera se vieron involucrados en la lucha por la reivindicación histórica de pueblos indios defenestrados por la colonia; asimismo, este sector de la juventud goza de cierto tipo de conciencia histórica provenientes de los sectores populares; aún sin pertenecer directamente a ellos. En cambio, los segundos, es decir, los que se oponen a Evo, tienen como característica: una lucha enconada por las libertades del mercado, un afecto desmedido por las bondades de la denominada globalización y también un cierto resabio colonial enclaustrada en las auto-identificaciones con el ser-mestizo, parecería un deseo de desarrollo mimético de tipo occidental.

Lo interesante de este fenómeno, no radica en los dos polos que se encuentran disociados o de sus características ideológicas, sino que más al contrario, en el advenimiento de los mismos como sujetos políticos, como sujetos con capacidad de interactuar en la política –aún sin tener un concepto preciso de ella- sólo por un sentimiento casi inconsciente de libertad, fenómeno que en otrora era poco posible. Existe un proceso de re-politización de las juventudes en el país, pero no las juventudes de izquierda de los 70s, o aquella juventud histórica nacionalista mestiza pre-revolución nacional, sino una que impulsada por las demandas particulares, por las medidas inmediatas, por el corto plazo y por las políticas públicas efectivas, una juventud que como hija de la globalización y de la mundialización de las mercancías cambia sus intereses a largo plazo (como construir el socialismo) por medidas de corte inmediatista, que pueden tener raigambre izquierdista o de derecha.

Este advenimiento de un nuevo sujeto político –que en muchos casos hace política sin saber que la hace- tiene como pugna, como tareas pendientes, tareas que formalmente parecen particulares (como la inserción laboral) pero que tienen un contenido general (la inserción laboral en la juventud es un problema que acarrea todo el capitalismo a nivel mundial) . Entre las tareas que se plantean estos sectores están: mayor incidencia en espacios políticos de decisión, lucha por los derechos de los animales, emergencia de la crisis ecológica mundial, organizaciones horizontales de activismo, luchas por el incremento de los derechos civiles (colectivos LGTBs), lucha por los derechos de los mal denominados pueblos indígenas, pugnas por su identidad (mestiza o india) entre muchas otras.

Esta juventud debe desmitificar su lucha particular y notar que su lucha, o la lucha que pretende realizar es también general, es también mundial y por consecuencia es también política e históricamente condicionada por las condiciones materiales en las que se desenvuelve.

Los últimos días en las redes sociales (el espacio donde mayor interacción política existe entre los diferentes sectores de la juventud), se desataron debates sobre la repostulación de Evo Morales, a favor con dichos como: “aún queremos progreso”, “si estamos bien para que cambiar”, o algunos más radicales como “con Evo hacia la construcción del socialismo”, y en contra con slogans como: “todos podemos ser presidentes”, “No más Evo”, etc. En fin, la introducción de la campaña electoral comenzó y llevan la vanguardia los grupos de jóvenes, unos que desean continuar con la “década ganada” (yo diría recuperada) con Evo Morales, y otros fieles a su herencia mestiza-colonial plantean devolver a Bolivia al orden constitucional caduco, y so-pretexto de la rotación presidencial y de la equivalencia: democracia es rotación ocultan los mismos intereses que Arce, Pacheco y Severo Alonso, cuando rotaron en la presidencia para continuar enriqueciéndose en el siglo XIX, o los mismos intereses que Banzer, Gonzalo Sánchez de Lozada, Jaime Paz, etc., que rotaron en la presidencia para privatizar y desmantelar el poco aparato productivo que tenía el país hace no más de 20 años.

Esperemos que la conciencia histórica se imponga sobre la impronta colonial de estos sectores conservadores.

 

José Daniel Llorenti

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