PERÚ: REBELIÓN DEMOCRÁTICA DE ESPERANZA

Por: Gabriel Villalba Pérez*

El Perú, país hermano inmerso desde el Fujimorismo en un conjunto de políticas neoliberales que decidió dar la espalda a las clases populares, campesinas, obreras, a las grandes mayorías, determinándolas a la exclusión y al empobrecimiento por una distribución de la riqueza y el excedente que favorece únicamente a la casta empresarial. Este Perú excluido y despojado, las pasadas elecciones generales, decidió depositar su esperanza y confianza en una joven mujer cuzqueña. Con un 18.27% de preferencia el Frente Amplio liderado por Verónika Mendoza, que quedó en tercer lugar y no será parte de la segunda vuelta, obtuvo alrededor de 21 escaños en el congreso peruano. Una representación importante para una fuerza política de izquierda cuyo principal desafío será pelear por los intereses populares de los peruanos ante dos mayorías políticas que representan lo mismo, los intereses del empresariado y las oligarquías que durante muchos años dilapidaron al Perú so pretexto del impulso empresarial.

Sin duda el Frente Amplio liderado por Verónika Mendoza representa la mayor oposición de izquierda en los últimos 30 años en el Perú y una importante renovación generacional en la política de ese país. Refleja una rebelión democrática de varias regiones del sur, donde se ganó, regiones como Cusco, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Puno, Lake Titicaca y Tacna que decidieron apostar por un modelo alternativo al propuesto por Keiko Fujimori (la hija del ex dictador) y Pedro Pablo Kuczynski (una especie de “Goni” peruano) cuyas propuestas son esencialmente lo mismo.

El Perú de la segunda vuelta entre estas dos “alternativas” Fujimori – Kuczynski obviará el debate de modelos económicos, ya que no existen contraposiciones al respecto, el modelo económico no se tocará más que para maquillarlo, siempre a favor del gran empresariado, ni hablar de políticas sociales a favor de las clases populares. El verdadero debate parece centrarse en la consolidación de una suerte de neo-fujimorismo y un populismo de derecha “eficaz”.

En el actual contexto peruano Keiko Fujimori pidió a los peruanos que se termine con las “diferencias políticas” y apuesta por la “reconciliación”, pero justamente su éxito radica en haber sabido canalizar el malestar de la población con la inseguridad ciudadana como principal problema del Perú, esta candidata propone “mano dura” contra la delincuencia, promesa política que parece asegurarle el triunfo frente a su rival que es un enclenque político el cual frontalmente asume una postura de respaldo y salvaguarda de los intereses empresariales y políticos de la casta oligárquica peruana que se sintió amenazada por las propuestas políticas de Verónika Mendoza.

Pedro Pablo Kuczynski, un personaje político muy al estilo de Gonzalo Sánchez de Lozada, ha manifestado que prevé una Ley que contemple, alegando motivos humanitarios, prisión domiciliaria para mayores de 70 años, como si proyectara para él y Alberto Fujimori, un futuro legal impune. Basta contrastar los programas de gobierno de Fujimori y Kuczynski para darnos cuenta que los peruanos están igual de condenados, voten por quien voten, no existirán cambios estructurales, ni económicos, ni políticos, menos superestructurales. El Perú de la rebelión democrática de esperanza que vio en Verónika Mendoza un rayo de luz ante tanta oscuridad neoliberal, deberá pelear innumerables batallas en el congreso, trasmitiendo las necesidades de los peruanos, enfrentándose a los poderes oligárquicos que ostentando el poder político y empresarial hicieron lo que quisieron con el Perú durante mucho tiempo.

Esta izquierda peruana emergente liderada ahora por la joven Verónika Mendoza representa un recambio generacional a sus 35 años, muy cercana a los sectores populares, campesinos y obreros fue la revelación política de la elección, con un crecimiento porcentual constante en los últimos meses de la elección, precisamente en todas las regiones rurales, ganó prácticamente en todo el sur del Perú. A pesar de existir una avanzada mediática que intentó dilapidarla impulsada por los grupos empresariales que manejan todos los medios hegemónicos de prensa radio y televisión en el vecino país. Un claro ejemplo fue el accionar “imparcial” de El Comercio del Grupo de Empresa Periodística Nacional SA (Epensa) que concentra el 78% del mercado de periódicos, se la jugaron por el amarillismo, la desinformación y la manipulación mediática, el periódico fungió como instrumento propagandístico de la candidatura de Keiko Fujimori.

Pero a Verónika Mendoza, al igual que a Humala, en su momento, la prensa no tardó en tildarla de “chavista”, aludiendo a declaraciones en las que manifestó que el político opositor venezolano Leopoldo López era un golpista. Se trató de vincularla también de forma baja e injustificada a Sendero Luminoso, sabiendo del impacto que se generaría en el sentido común del peruano promedio, esta acción sumada a la noticia del atentado de esta organización a militares que arrojó el saldo de 10 muertos en el poblado de Hatuncasa, en Santo Domingo de Acobamba, en vísperas de las elecciones. Los medios de comunicación como siempre, tomaron partido, y jugaron su rol protagónico característico, siempre en defensa de los intereses de sus jefes empresarios.

 

Verónika Mendoza se define socialista, se ha manifestado a favor del matrimonio homosexual igualitario, del aborto terapéutico y en casos de violación sexual, propuso diversas iniciativas legislativas que han sido rechazadas en el congreso peruano, ahora y con la nueva composición legislativa, otra podría ser la historia.

La izquierda peruana por años dividida, encuentra hoy en esta joven mujer combativa, una renovación y proyección clara para plantear una alternativa de país distinta a la que se desarrollo todos estos años. Verónika Mendoza conjunciona toda la acumulación revolucionaria histórica peruana en sus ideales socialistas y a la vez la tan añorada renovación generacional en contraposición a esa vieja casta de políticos peruanos que proyectaron toda su accionar a generar mayor riqueza para los ricos a costa de la desposesión del campesinado peruano y la explotación de la clase trabajadora, clases ninguneadas de todo espacio de partición política y toma de decisiones. Tenemos otro panorama político en el Perú, un pueblo que no es gobierno pero plantea una construcción postneoliberal.

*Militante de la Generación Evo, conductor del programa Sangre Combativa.

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