PRONUNCIAMIENTO GENERACIÓN EVO SOBRE BRASIL

La ofensiva imperialista de la mano de las reacciones locales y criollas y de las viejas élites de poder económico y político ahora atacan a Brasil, con el único interés de dividir al continente y debilitar la Unión Latinoamericana  que tantos años costó. Las derrotas electorales en los últimos meses, las campañas mediáticas de desprestigio a los líderes progresistas de la región y la utilización de recursos legales para justificar su accionar son las armas que usa la reacción en el continente.

No es pues extraño que al mismo tiempo que se anunció el impeachement contra Dilma, orquestado por su propio vicepresidente, que hoy le hace juego a la derecha, y sonríe con su mejilla izquierda, el FMI, haya anunciado su nuevo pronóstico de crecimiento económico de la región, a meses de haberlo hecho en diciembre del año pasado, nada más que la tasa del valor del crecimiento del Producto Interno Bruto de los países ha de reducirse. Que osadía la de la economía, que realmente la figura de un líder del pueblo latino americano pueda incidir en su crecimiento.

La Comisión Legislativa Especial del Congreso de la República de Brasil aprobó la propuesta de enviar el juicio político contra Dilma Rousseff al pleno de la Cámara de Diputados bajo la acusación central que la presidenta brasileña violó normas fiscales, maquillando el déficit presupuestal.

Lo más deleznable de esto, es que, el juicio se lo llevara a cabo este domingo, algo que casi nunca, probablemente nunca se lo había hecho en el parlamento brasilero, eligieron domingo, porque justamente las familias no solo de Brasil, sino de la región, pasan tiempo con sus familias frente a la tele, la radio y su celular. Lo hacen en domingo, para que todos los medios transmitan este circo romano que el imperialismo ha elucubrado meticulosamente, manejando a sus títeres, pero el detrás de bambalinas.

Las argumentaciones de los parlamentarios brasileños, no sólo eran risibles, débiles y trágicas, sino que estaban empapadas de odio a más de 10 años de gobierno popular del Partido de los Trabajadores en Brasil, con argumentaciones que oscilaban entre mi familia, dios e incluso los vendedores de seguros, hasta otras completamente fascistas que realizaban odas a torturadores y golpistas, fue que los diputados brasileños acusaban a Dilma de corrupción.

Consideramos que el denominado “juicio político” responde a un plan desde el Congreso, los sectores de la derecha de Brasil, incluido los medios de comunicación al servicio de estos sectores, para difamar, o incluso derrocar al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff y desprestigiar los logros alcanzados en beneficio del pueblo, valiéndose de las acusaciones mencionadas.

Esto está más que claro, estos hechos una vez más, nos deben llevar a la reflexión a los pueblos de Amerca Latina, sus sistemas políticos y judiciales, los cuales no han garantizado una independencia, ni prevalencia de la justicia y el deber. Esto quedo más que claro cuando un juez intervino la llamada de Dilma con Lula,  donde evidentemente la primera le ofrece ser ministro, y Lula rechaza la oferta diciendo que aceptar ese cargo, es mostrar al pueblo brasilero - y latinoamericano – que él era culpable, y que en todo caso aceptaría ese cargo, si el Vicepresidente que tienen, garantizaba la estabilidad del gobierno, sin hacerle el juego a la derecha.

Esta maniobra política ha sido percibida por el pueblo brasileño como un claro intento desestabilizador del orden democrático, similar al ocurrido en Paraguay cuando se destituyó del cargo al presidente democráticamente elegido, Fernando Lugo. Dicha maniobra ha activado diversas movilizaciones en defensa de la democracia, no solo en apoyo a la actual mandataria, sino al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien también se enfrenta a la posibilidad de que se le realice un juicio político por supuestos casos de corrupción.

Esta más que claro, que esta guerra de subterfugio, que la derecha pro imperialista y oscurantista, ha comenzado con una cacería de brujas, apelando a la calumnia, la difamación y la treta política. Ha comenzado la anulación de los cuerpos y su libertad, mediante la chicaneria jurídica, y la estulticia. Lo que veremos el domingo no es nada más que esa joven Dilma, bajo los estrados dictatoriales en los 70, hoy bajo un parlamento vendido a los intereses del capital. Este domingo asistiremos al aneurisma de la historia.

Los sectores más populares y progresistas del Brasil defienden a su Presidenta, con manifestaciones callejeras, como la única manera de poder elevar su voz antes el cerco mediático y político al que se ven sometidos por el Congreso y el gran Consorcio de los Medios de Comunicación en la región.

Como Generación Evo, repudiamos esta maniobra política de la reacción y proclamamos nuestro apoyo al gobierno del Partido de los Trabajadores, a Dilma y a Lula como sus máximos representantes.

¡No al golpe parlamentario!

¡Si a la democracia popular!

¡Por la unión de los pueblos de América Latina!

 

18-04-16

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