¿REGULAR QUÉ?

Por: Gabriel Villalba Pérez*

Existe un debate bastante marcado en la agenda coyuntural sobre la “regulación de las redes sociales”. Debemos responder necesariamente a la pregunta ¿Qué es lo que se debe regular?

El desarrollo constante de nuestra sociedad es perturbado por una infinidad de delitos relativos a trata y tráfico de personas, racismo y discriminación, difamaciones y calumnias, sedición, etc. Todos estos delitos tipificados en el código penal y en leyes específicas. Delitos que en el “mundo material” son combatidos, perseguidos y castigados. Ahora bien resulta que en el “mundo virtual” estos mismos delitos son reproducidos exponencialmente sin ningún tipo de control, combate o castigo, convirtiéndose las redes sociales en el paraíso de los delincuentes.

Entonces queda bastante claro que no se busca regular las redes sociales como tales, lo que se busca es la prevención, persecución y castigo de los delitos que se perpetran de forma irrestricta en el “mundo virtual”. No existe ninguna intención de afectar, siquiera de forma mínima la libertad de expresión. Pero sin duda en el sentido común de la colectividad se generó y aceptó la idea ridícula de que “las redes sociales se controlaran por el gobierno”, nada más falso. Lo que se busca regular y se debe hacer con suma urgencia, son los ilícitos que se cometen utilizando como herramienta las redes sociales.

Los medios de comunicación se constituyeron en toda la campaña de referéndum del 21 de febrero en operadores políticos claros y decisivos, generaron una corriente de opinión desacreditante y amarillista, casi telenovelesca. Se la jugaron en una clara guerra comunicacional contragubernamental, con una réplica masiva a través de las redes sociales.

Distorsionada la realidad social; la narrativa y generación del sentido común en redes sociales respondió a una tendencia fascista de confrontación y generación de odio, sin mayores argumentos que artilugios visuales como memes, fotos alteradas y todo el material audiovisual posible, irrestricto y desregularizado en su contenido racista, ofensivo y casi siempre denigrante.

¿Realmente todos podemos expresarnos de la manera que nos dé la gana en redes sociales? Quizá sí, fenómeno posible por no existir “códigos de comportamiento virtual” socialmente aceptados, entonces en el “mundo virtual” las normas de trato social son inexistentes. Lo que realmente alarma es la incipiente, casi nula, regulación de los delitos que se cometen utilizando herramientas virtuales (redes sociales) particularmente.

Existe un acceso diferenciado en el servicio de internet y wi-fi, que además de ser privado, discrimina entre campo y ciudad. El bastión del Proceso de Cambio son las organizaciones sociales, entonces hay que empezar a empoderar a todas las organizaciones en el “mundo virtual” de las redes sociales. Sin ningún tipo de vergüenza social se debe combatir virtualmente en redes sociales, no olvidar ni descuidar ningún ámbito de acción material y virtual. Y por parte de los agentes gubernamentales (presidente, vicepresidente, ministros, etc) se debe empezar a utilizar como arma de combate revolucionario frontalmente facebook, twitter, instagram y whatsapp.

Si el campo de acción natural del revolucionario en los 70s era las calles, en la nueva coyuntura política este es solamente uno de los campos de batalla política. El joven revolucionario es un “intelectual orgánico tecnológico” que combate generando sentido común utilizando las redes sociales sin olvidar jamás la formación y la movilización social. Los nuevos tiempos de lucha y construcción postneoliberal requieren lideres y movimientos sociales completos con acción e incidencia tanto en el “mundo material” como en el “mundo virtual”, eso es lo que debemos “regular” en las filas del Movimiento al Socialismo en primera instancia, como prioridad política y organizativa urgente.

*Gabriel Villalba Pérez es militante de la Generación Evo y conductor del programa radial Sangre Combativa.

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