Y cuando despertó, la Revolución todavía estaba ahí

Autor: Javier Raul Garcia De Alarcon

Todos los procesos revolucionarios del mundo han tenido giros a la derecha (ya sea dentro de los partidos que los dirigen o fuera de estos), desde la revolución Rusa con Nikita Jruschov hasta Vietnam en los años 90´s no existen excepciones. La razón estos cambios (que pueden ser menores como en Cuba o muy radicales como con Gorbachov)  se debe a que las condiciones de la sociedad van cambiando a lo largo de las revoluciones, generando espacios donde el pueblo siente que las necesidades son otras y que el proyecto debe rehacerse para cubrirlas,  ya sea debido a una crisis o a un mero desgate inevitable esto genera espacios de oportunidad para la reacción. La cuestión de estos flujos y reflujos de la radicalidad de las masas y las organizaciones (de los cuales el propio vicepresidente teoriza) deben ser entendidos como espacios de oportunidad/peligro: en el reflujo está el reto de instalar como sentido común tu horizonte para avanzar más allá y a la vez es cuando la reacción más espacio puede conseguir, ya sea como quinta columnistas u oposición abierta. Lo que nos jugamos ahora es eso en Latinoamérica: ver como las conquistas de nuestras revoluciones se consolidan y generan sentido común para que en la siguiente ola de radicalización profundizamos el camino al socialismo de forma abierta o el retorno de la derecha anti-patria a los gobiernos de la región.

En el caso de nuestros hermanos de Venezuela el resultado de este domingo fue doloroso, pero casi todos concuerdan en que la salida es la realización del socialismo mediante la radicalización, no el retroceso y “acercamiento”  a las posiciones de la derecha pro-yanki que desearían el gobierno Estadounidense. Esta derrota (que lo fue) no compromete al proceso todavía y es ante todo un llamado de atención a nuestros camaradas que ahora en la guerra económica causada por la burguesía consideran que sólo rompiendo con las cadenas de la mono-producción y el capitalismo rentista es que el proceso va a seguir. Este voto opositor (que no supera el 60% vale recordar) nace del hecho que la situación en Venezuela ha cambiado, en una sociedad donde pese a la guerra económica los sectores populares viven en condiciones mucho mejores a las de 1997 o donde la inseguridad representa un problema mayor que la analfabetización o el hambre la búsqueda de la sociedad por solución a estos problemas los lleva a votar y apoyar a la derecha que desde su rol de oposición y la cierta ineficiencia del gobierno te prometen soluciones celestiales antes del almuerzo. En esto las tres R´s al cuadrado de Chávez para conservar lo conquistado y acumular fuerzas para la re-radicalización son herramientas teóricas vitales.

En este giro a la derecha (parcial, no definitorio y reversible) se ha reconstituido un congreso opositor (más débil que el que tenía Chávez en contra en 1998) que se encuentra tan dividido que no pueden ponerse de acuerdo en ningún proyecto a impulsar más allá del revocatorio (donde incluso ahí discuten). El propio Capriles se encuentra en la encrucijada de no poner unir a las fuerzas opositoras en temas tan básicos como la forma de luchar la inflación y el desabastecimiento (suponiendo de buena fe que quiera hacerlo) o garantizar un mínimo de gobernabilidad al país. En esta juntucha de intereses (desde abiertas golpistas como Lilian Tintori a un Capriles que dice que quiere dialogar con Maduro) la oposición debe formular un plan de acción que muestre que el apoyo que recibieron no fue en vano para poder conservar esos votos para el referéndum revocatorio que buscan impulsar de aquí a un año.

Frente a estos dimes y dirretes internos se está consolidando las asambleas populares y el poder de la calle, donde millones de Chavistas profundizan la presencia del pueblo en la política, haciendo cada vez más difícil que la oposición trate de implementar esas medidas que buscan destruir los avances logrados en los temas de misiones o alimentos subsidiados. Al final este pueblo, que en parte voto a la oposición el anterior domingo, son las hijas e hijos del proyecto que El Comandante Chávez sembró hace ya 17 años, son ellos y sólo ellos los que lo van a defender y profundizar frente a cualquier intento de atacarlo (ya sea por los quinta columnistas o por la oposición) y esa es la garantía de que esto ya moldeó Venezuela, sin la posibilidad de volver atrás.

En ese sentido, cuando esos que se llenan la boca con el fin de ciclo y la caída del socialismo Bolivariano vean de aquí a un mes y a un año a un pueblo que no va a permitirse pisotear por nadie y que va a obligar a quien sea a respetar sus conquistas dejadas por El Comandante, sólo entonces despertarán y verán a la Revolución Bolivariana orgullosa, que todavía está y estará ahí.

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